En este último bloque teórico, nos centramos en la luz y en su opuesto natural, la sombra. Para ello, las explicaciones se sirvieron de una presentación de PowerPoint como material de apoyo.
La luz simboliza la capacidad de poder ver, y se ha asociado con lo divino o lo sagrado a lo largo de la historia; al igual que con los tránsitos entre la vida y la muerte y el renacimiento. A su vez, la luz es fundamental en el desarrollo, y podemos ver el primer ejemplo de esto con el control del fuego, el primer control de la luz, que además permitió catapultar el proceso de evolución.
Consecuentemente, la sombra equivale a la zona en la que no llega la luz, y nos sirve para, visualmente, poder orientarnos en términos de volúmenes, relieves, profundidades o texturas.
La luz puede ser natural o artificial, esta última es la que podemos controlar, y puede ser continua o discontinua en cuanto a su densidad.
Además de ver estos principios teóricos, recorrimos la importancia de la luz a lo largo de la historia del arte, mediante la obra de autores concretos (Velázquez, Vermeer) o movimientos artísticos, hasta el puntillismo, en el que la luz se corona como protagonista de la obra y la creación artística.
También observamos el trabajo de otros artistas en relación a la luz, siendo Francis Bacon un caso peculiar, ya que siempre buscaba trabajar de noche y con luz artificial. Otros artistas a destacar son Rafael Lozano- Hemmer, Fabrizio Corneli y su uso de las sombras, Simon Norfolk con el estudio del amanecer como nacimiento y el anochecer como declive o muerte y Dan Flavin, Román Vitaly o Makoto Tojiki. con sus trabajos con neones, tubos fluorescentes o leds, respectivamente.

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